La otra cara de AKABA III

Desde nuestra base hasta llegar al corazón 

Hoy, traemos una entrevista con un toque más personal desde donde Arkaitz, quien se desempeña como director técnico en el área de desarrollo de nuevo producto, nos habla de lo que ha vivido en estos 22 años formando parte de Akaba y como ha sido la evolución de la empresa y cómo han cambiado las cosas desde entonces hasta el día de hoy. 

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Decir 22 años, es tener una maleta llena de historias y cómo no, haber conocido a muchas personas a lo largo del camino que nos van dejando enseñanzas y un buen cajón de herramientas para hacer frente a la vida. 

Antes de entrar en más detalles, veamos cómo llegó Arkaitz a Akaba y por qué seguiría eligiendo esta empresa como su lugar de trabajo. 

«Es cosa de familia. Mi padre era uno de los socios fundadores y además el director técnico desde los inicios. Desde muy joven ayudaba a mi padre los fines de semana visitando algunos proveedores y en las tardes en casa haciendo planos. Al pasar los años algunas circunstancias de la vida me trajeron a Akaba».

Si hay algo que nos caracteriza como seres humanos es la capacidad de elegir, pero también de superarnos. Algunos tenemos a nuestra familia como motor y en otros casos, un simple objetivo es suficiente para motivarnos a hacer frente a cada día.

Arkaitz piensa que más allá de todo esto, «lo más importante es que siempre hay que remar para adelante y no estar mirando para atrás».

Muchas veces necesitamos referentes de los cuales aprender, desde nuestra infancia estamos aprendiendo por imitación, pero cuando llegamos a ser mayores, nos despojamos de todo esto para poder realizarnos como individuos.

No soy de ídolos. La persona que más he admirado ha sido mi padre. Ha sido mi mentor y mi brújula en la vida aunque hayamos sido muy distintos. No hay escuela ni universidad que enseñe todo lo que me ha enseñado él.

El trabajo hace parte de una vocación, vocación que compartimos con quienes pasamos la mayor parte de nuestro tiempo. 

A: Destaco de la gente de Akaba el compañerismo, tenemos una muy buena relación entre todos y nos ayudamos en lo que sea necesario.

Arkaitz ha visto pasar varias temporadas y diseños de los productos de Akaba, pero para él, la silla Gorka ocupa un lugar especial. 

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«Ya que es una silla icónica con su complejidad de curvas de la época de la que es y su sencillez a la hora de fabricarla. Da gusto verla aunque hayan pasado casi 30 años de su salida al mercado».

Aunque algunos objetos son atemporales, las empresas y las personas cambiamos constantemente, pero, ¿cómo se viven esos cambios en primera persona? 

En el área en el que estoy la tecnología ha sido una revolución. Al principio dibujamos en 2D y muchas veces hasta a mano. Hoy en día dibujamos todo en 3D, los mails lo facilitan todo, nuestro RP, en general todo ha  avanzado una barbaridad.

¿Qué le dirías a un amigo o familiar que tiene intención de comprar uno de los productos de la marca?

Que lo compre sin pensar, será una inversión para casi toda la vida.

Para cerrar esta entrevista y no perder la línea de los comentarios que han dejado los otros entrevistados, ¿eres también de los que confía en el poder del café antes de empezar tu jornada?

Yo no tomo café. Soy de los que entro al coche, salgo de casa y tengo 30 min para arrancar y preparar mentalmente mi día.